Cada decisión del formato responde a una carencia concreta de las formaciones al uso. Estas son las cinco.
Tres días con las manos puestas. La teoría se da donde hace falta, justo antes de aplicarla, y no en bloques de dos horas.
Cada alumno con su camilla y su propio paciente. No se observa a un demostrador: se trabaja.
Un docente por estación, corrigiendo mientras inyectas. El error se ve y se resuelve ahí, no en el resumen del día.
Primero se decide sobre anatomía. Es lo que separa reproducir una técnica de saber cuándo no aplicarla.
El aforo lo fija el número de camillas, no el tamaño de la sala. Por eso no se amplía aunque haya demanda.
Colombia · péptidos y medicina regenerativa